Al momento de su salida, uno de los puntos que se le criticó duramente al Apple iPhone fue la ausencia de soporte para el envío y recepción de MMS (Multimedia Message Service), los clásicos “SMS multimedia” como algunos gustan llamarlos. Se lo estipuló como una falta de dedicación y un craso error, pero si lo analizamos fríamente ¿no estaría Apple jugándose por una visión a futuro?
Y es que tomando en cuenta las estadísticas de su uso, la gran proliferación de planes de datos bastante asequibles y las constantes mejoras (velocidad, estabilidad, software) que están viviendo los smartphones con respecto a Internet, hacen que este protocolo de mensajería resulte cada vez más obsoleto.
Hoy, empleando una tarifa de datos plana acompañada de un plan de telefonía móvil, es posible navegar con total agilidad por Internet y utilizar una variante muchísimo más versátil para los fines que cumple el MMS: el correo electrónico. Por cantidad de caracteres, costo y posibilidades técnicas, es un reemplazante que no tarda en tomar su lugar.
En vista de todo esto es que Nokia también ha hecho lo propio con su modelo N900, un gama media-alta que a pesar de todas sus especificaciones no cuenta con soporte para esta tecnología. Otros fabricantes hacen lo mismo con sus móviles y definitivamente aceleran la defunción de una modalidad que nunca llegó a ser imprescindible para el usuario.
