Cuando días atrás hablábamos del HTC Tatoo, destacábamos las grandes prestaciones que ofrecería a un precio intermedio, pero indudablemente el público habrá sentido fuertes sospechas a partir de los datos que brindábamos. También habrán notado que casi no se dieron precisiones sobre la pantalla, y he aquí el punto clave.
HTC ha decidido dotar a su próximo teléfono de tecnología resistiva en lugar de capacitiva, buscando ganar rendimiento en dos aspectos: precisión en el manejo de la interfaz y costo total. Según explicaron los encargados de su desarrollo, la superficie de la pantalla (2,8 pulgadas) genera una pérdida de precisión si se utiliza una pantalla capacitiva y aumenta el costo total innecesariamente.
A pesar de esto, muchos usuarios se han pronunciado en contra, alegando que Android es un sistema que se beneficia mucho ésta segunda opción y además se pierden algunas ventajas si no se cuenta con sensibilidad multitáctil. Este razonamiento no está demasiado errado, ya que Android fue concebido con las pantallas capacitivas en mente.
Bajar los costos recortando la calidad de la experiencia de uso que puede tener un usuario operando con Android no parece ser la mejor manera de generar un sector “entry” exitoso. De todas maneras, el teléfono no ha sido probado y podemos encontrarnos con grandes sorpresas cuando se de el “cara a cara” entre usuario y producto. No sería la primera vez que sucede algo así.